El melanoma es la forma más agresiva y mortal de los tipos de tumores de la piel. Aunque su incidencia es la más baja de los casos totales de cáncer de piel, tiene la particularidad de propagarse con gran rapidez a otros órganos, es decir, hacer metástasis, lo que lo convierte en uno de los tipos de cánceres a los que se debe prestar especial atención una vez que se ha diagnosticado.
Debido a su agresividad, cada mes de mayo se celebra el Día Mundial del Melanoma, no como un día para crear alarma, pero sí para sembrar conciencia en la importancia de la prevención. A pesar de ser el cáncer de piel más agresivo, es uno de los más prevenibles cuando se detecta en sus etapas iniciales. Las estadísticas señalan que la tasa de supervivencia es mayor al 95%, pero para ello, hay que escuchar a nuestro cuerpo, buscar información y mejorar los hábitos de vida diaria.
¿Qué es el melanoma?
La piel contiene unas células que se conocen como melanocitos, las cuales se encargan de producir la melanina, que es el pigmento que da el color que irradia nuestra piel, ojos y cabello; además, es un escudo natural contra la radiación ultravioleta o rayos UV.
El problema se presenta cuando el ADN de los melanocitos sufre graves daños y presenta mutaciones; esto suele ocurrir por exposiciones excesivas al sol o sin protección a la radiación UV. Estas mutaciones hacen que las células se multipliquen de manera descontrolada y desorganizada, dando origen a los tumores malignos que pueden presentarse como lunares nuevos o cambios notorios en lunares que ya estaban en la piel.
El melanoma suele aparecer en zonas expuestas al sol, como espalda, brazos y piernas, pero también se puede presentar en áreas ocultas, como las palmas de las manos, las plantas de los pies, debajo de las uñas, en las mucosas o en el interior del ojo.
Cómo identificar las señales con la Regla ABCDE
Cada quemadura solar juega un papel importante en la presencia de lesiones malignas en la piel durante la edad adulta, y es por ello que se da a conocer un sencillo, pero efectivo autoexamen que ha sido estandarizado por la comunidad dermatológica internacional, y se conoce como la Regla ABCDE, que ayuda a diferenciar un lunar común con una lesión que pueda requerir atención médica inmediata.
- A-Asimetría. La manera más sencilla es dibujar una línea imaginaria por la mitad del lunar. Si ambas partes no se ven iguales, ni en forma, ni en tamaño, es una señal de alarma. Los lunares benignos, por lo general, son simétricos y redondos.
- B-Bordes. Ante una lesión de la piel, los bordes suelen ser irregulares y borrosos, o con muescas. Los lunares normales presentan contornos nítidos y definidos.
- C-Color. La mezcla de tonalidades marrón, negro, rojo, blanco o negro es otra señal de alarma. Los lunares normales presentan una tonalidad uniforme.
- D-Diámetro. Los melanomas suelen tener un diámetro superior a 6 mm, aunque se han presentado algunas lesiones más pequeñas, pero es otra señal importante.
- E-Evolución. Si usted tiene un lunar y comienza a cambiar de tamaño, forma o color, o comienza a picar, doler, escamarse o sangrar, es necesario acudir al dermatólogo lo antes posible.
Además de estas 5 condiciones, está un nuevo concepto que se conoce como Patito Feo, y consiste en que, si presenta múltiples lunares en el cuerpo, pero hay algunos que tienen un aspecto diferente a los demás, también debe acudir al especialista en dermatología para su respectiva evaluación.
La prevención es la mejor defensa
Es necesario cambiar la relación que tenemos con los rayos solares y que el uso de bloqueadores de rayos UV no sea solo una rutina para un día de playa o de piscina; este debe ser un producto de uso diario, entre otras recomendaciones:
- Usar protector solar de amplio espectro. Aplicar a diario un protector con Factor de Protección Solar (FPS) igual a 30 o superior. De esta manera estará protegido de los rayos UVA, que causan el envejecimiento celular y daño profundo; y también protege de los rayos UVB, que son los que causan quemaduras directas. Y reaplicar el producto cada dos horas cuando se encuentre al aire libre, y después de nadar o sudar en exceso.
- Cuide el horario para exponerse al sol. La radiación solar es más peligrosa debido a su intensidad, entre las 10:00 am y las 4:00 pm. Durante ese horario trate de mantenerse en la sombra.
- Usar ropa y accesorios apropiados. Complemente la protección del bloqueador solar con la ayuda de sombreros de ala ancha, lentes de sol con filtro UV certificado, prendas manga larga o cualquier otro elemento que pueda servir como barrera física contra el sol.
- Evitar las camas de bronceado. Muchos tienen la creencia de que este tipo de bronceado es muy seguro; sin embargo, las camas de bronceado emiten dosis concentradas de radiación UVA, lo que incrementa las posibilidades de desarrollar melanoma.
Factores de riesgo
Los hábitos relacionados con la protección solar se pueden mejorar y esto ayuda en el tema de la prevención. Sin embargo, existen algunos factores de riesgo, que están relacionados con la genética y la biología de cada persona, y no tenemos el control sobre estos, pero sí es importante conocerlos para tomar las previsiones pertinentes.
- Fototipo de piel bajo. Las personas de piel clara, ojos claros, cabellos rubios o rojos, los que se llenan de pecas con facilidad o sufren quemaduras de la piel antes de broncearse, son más propensos al desarrollo de esta condición.
- Antecedentes de quemaduras con ampollas. Haber sufrido quemaduras graves con ampollas incrementa el riesgo de padecer esta enfermedad.
- Síndrome de nevus displásicos. Presentar en la piel una gran cantidad de lunares, por ejemplo, más de 50, o tener lunares atípicos pueden ser indicios que incrementan las probabilidades de la mutación celular del ADN de la piel.
- Antecedentes familiares. Si un familiar directo, como padre, madre, hermanos o hijos, ha padecido de melanoma, se incrementa el riesgo por la predisposición genética a la mutación de la piel.
El Día Mundial del Melanoma es una oportunidad más para recordar que el cuidado de la piel va más allá de la estética; se puede considerar un factor de salud pública. El cáncer de piel no requiere un análisis complejo o elementos de alta tecnología, solo necesita mirar la piel con atención.
El cuidado y respeto hacia la piel se puede resumir en tres sencillas tareas, evitar el bronceado extremo, incorporar el protector solar en la rutina diaria de cuidado personal y visitar al dermatólogo al menos una vez al año. La piel es el principal protector del organismo, y por esta razón merece también ser protegida.
Fuentes:
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- Semanate-Zapata, V., Manzano-Pasquel, L., Ochoa-Vinueza, C., Andrade-Sandoval, E., Montoya-Auz, S. y Garófalo-Villalta, V. J. (2025). Cáncer de piel melanoma. Una revisión de la literatura. Artículo en línea. Revista UGC, 3(2), 134–148. Disponible en: https://universidadugc.edu.mx/ojs/index.php/rugc/article/view/136